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La noche del 24 de abril de 1991, el Increíble Hundersand hipnotiza a dos personas como punto culminante de su espectáculo de magia y les roba siete minutos de su vida. Ellos son Toni y Julia; dos jóvenes que, a pesar de ser dos completos desconocidos en esos momentos, terminaran por compartir sus vidas con el paso del tiempo.

La vida en siete minutos’ es la historia de la caída y recuperación de Toni. Y la de su posterior caída aún mayor. Y la de la recuperación que siguió a esa caída antes de volver a zambullirse en un nuevo pozo sin fin. Y es que, siguiendo la máxima de Robert McKee que vertebra la novela y guía los pasos de todo guionistas que se precie y, sobre todo, precie a su público, Pep Bras está decidido a no hacer la vida fácil a su protagonista en ningún momento. De hecho hay alguna escena tan embarazosa que un servidor tuvo que tirar de fuerza de voluntad para seguir adelante en vez de sucumbir ante la vergüenza ajena y abandonar el libro. Esto es lo que pasa cuando uno se identifica con un personaje y empieza a vivir la historia en sus carnes.



Pep Bras lleva tres décadas trabajando como guionista en cine, radio y televisón, y lleva trabajando con Andreu Buenafuente en El Terrat desde sus inicios en la radio. Eso se nota en el guión perfectamente tramado de ‘La vida en siete minutos’. Ni una información superflua ni un fleco suelto al terminar la historia, y eso hace que ese pequeño esfuerzo del que hablaba líneas más arriba mereciera sobradamente la pena una vez echada la vista atrás al volver la cubierta de la novela.

La vida de Toni depende de la reconstrucción de esos siete minutos robados por el Increíble Hundersand. ¿Conseguirá nuestro maltrecho héroe salir victorioso de la aventura?

Texto originalmente publicado en el número 56 de la revista AUX Magazine

Los canadienses Rush se convirtieron en 2011 en el tercer grupo con más discos de oro y platino obtenidos de forma consecutiva después de The Beatles y The Rolling Stones. Dejo caer este dato por empezar la reseña por alguna parte y, sobre todo, por contrastarlo un poco con el hecho de que ningún promotor estatal haya tenido nunca la certeza de que este grupo pueda llenar un aforo de 15.000 personas y de que, como consecuencia de esto, el grupo no haya tocado aún en la península en sus casi cuarenta años de historia.


Clockwork angels’ es el decimonoveno disco de estudio de Rush (el vigésimo si tenemos en cuenta el EP ‘Feedback’ en el que versioneaban algunas de las canciones que más los influenciaron en los 60) y, ya desde su misma portada, supone un intento de trasladar a su actual universo tanto estético como sonoro el tipo de canciones que componían en la primera etapa del grupo. Los guiños son evidentes: desde las agujas de reloj que marcan las 21:12 en homenaje al disco ‘2112’ (1976) hasta la entrada de ‘Headlong Flight’ que recrea con leves variaciones la de la canción ‘Bastille Day’ (1975). Pero éstas no son más que formas de poner de un modo más evidente algo que también se intuye en las dinámicas de canciones como ‘BU2B’ o la ‘Clockwork Angels’ que da nombre al disco.

A lo largo de los 12 temas que conforman el álbum, su joven protagonista atravesará un mundo que mezcla magia y steampunk a partes iguales, mientras lidia con las fuerzas del orden y el caos que encuentra a su paso. La historia será también novelizada por Kevin J. Anderson.

Texto originalmente publicado en el número 56 de la revista AUX Magazine
La anterior novela de Eduardo Mendoza, ‘Riña de gatos’, fue todo un éxito. Desde que le concedieron el Premio Planeta, todo el público supo que tenía que leerla y que tenía que gustarle (o al menos que tenía que descargársela dentro del enésimo pack de 1.500 libros que todo el mundo debe tener y atesorarla en su lector electrónico preferido). Pero muchos de los lectores habituales del barcelonés creímos que faltaba algo en aquella novela. Y es que, a pesar de que algunos defiendan sus trabajos más serios creyendo que gravedad es igual a alta cultura, es en su vertiente más satírica donde Eduardo Mendoza destapa el tarro de las esencias, lo vuelca y, despojándolo de todo su contenido, lo llena con una mezcla de panceta, churros y vino tinto de garrafón tan embriagadora que es difícil no sucumbir a sus encantos.

El enredo de la bolsa y la vida’ supone la cuarta entrega de las aventuras del detective sin nombre que ya protagonizara ‘El misterio de la cripta embrujada’, ‘El laberinto de las aceitunas’ y ‘La aventura del tocador de señoras’. Como en estas anteriores tres novelas, Mendoza extiende ante nosotros el plano de una Barcelona tan esperpénticamente valleinclanesca que no nos queda más remedio que reconocer en ella retazos de la ciudad que nos rodea en nuestro día a día. La economía que baja, los bazares chinos que suben, los africanos albinos que trabajan como estatuas humanas en las Ramblas... y una Angela Merkel que surge como de la nada para dar la última vuelta de tuerca a la trama que se cierra alrededor del cuello de los protagonistas.

Como la vida real, oigan.

Texto originalmente publicado en el número 55 de la revista AUX Magazine