La novela '
Rosa Candida' de la islandesa
Auður Ava Ólafsdóttir ha sido el último de los fenómenos de una
literatura nórdica que nos tiene más acostumbrados a tratar temas policíacos que historias poéticas como la que nos ofrece esta autora.
Eso es lo que nos hizo entrevistarla para la revista
AUX Magazine en un texto que reproducimos a continuación y que se publicó originalmente bajo el título '
Una rosa entre la lava'.
El éxito de la trilogía '
Millennium' de
Stieg Larsson consiguió acercar a nuestras librerías la
literatura nórdica, pero también nos hizo creer que los
vikingos disfrutan de la literatura si y sólo si hay un mínimo de un
crimen de por medio... siendo siempre preferible que haya alguno más, claro está.
Auður Ava Ólafsdóttir, autora del último de los descubrimientos literarios al otro lado del Atlántico Norte, nos avisa de que "en las páginas de '
Rosa Candida' no hay ningún asesinato. La
literatura negra", sigue, "no es más que un fenómeno internacional relativamente nuevo en Islandia que usa algunos
clichés y estereotipos de género que la hacen igual en todas partes. Yo estoy particularmente interesada en los grandes eventos de la
vida, como el nacimiento, la muerte y... realmente todo lo que sucede entre medias: especialmente el modo en el que llegamos a entrar en
contacto con otras personas y cómo esas
relaciones que vamos estableciendo terminan de conformar quién somos".
'
Rosa Candida' cuenta la historia de
Lobbi, un joven de 22 años que emprende un largo viaje después de la
muerte de su madre. A pesar de que el objetivo más visible de ese viaje sea el de hacerse cargo del jardín de un
monasterio al que llevará unos ejemplares de la
Rosa Candida que da nombre a la novela, su objetivo real será el de hacer que
Lobbi llegue a conocerse a sí mismo. "Podría decirse que '
Rosa Candida' es una
novela existencialista", comenta la autora al hilo de esto, "pero yo prefiero pensar que es una novela imposible de clasificar".
Auður Ava Ólafsdóttir ha querido escribir una historia llena de
poesía, que "sublime los
lugares comunes del día a día hasta convertirlos en algo más
elevado". Éste ha sido su modo de tratar de "expresar algo
complejo de un modo muy
simple. Quería que el libro fuera de
fácil lectura, pero que, aun así, resultara
profundo. Si el lector profundiza lo suficiente en el texto, podrá encontrar en él los conflictos filosóficos que han caracterizado desde siempre la existencia humana".
"La publicidad y los medios de comunicación dan normalmente una imagen muy simplista de lo que es un hombre", explica la autora al preguntarle por el nuevo
arquetipo masculino que ha creado al dar vida a
Lobbi. "Así que decidí contar la historia de cómo un joven se convierte en adulto a través de la
paternidad. Mi héroe no es el primer hombre del mundo en recibir la llamada de una extraña para informarle de que ésta está esperando un hijo suyo. Me he querido centrar en los diferentes
roles que desempeña el hombre a lo largo de su vida (hijo, hermano, padre, amante...) para construir esta historia que quiero que se perciba como un
homenaje a los hombres.
Otra de las cosas en las que he querido profundizar", prosigue, "es la
sensibilidad masculina. Y para ello he tenido que romper con algunas
ideas preconcebidas de lo que es un hombre y de lo que es una mujer. He decidido crear mis personajes sin tener en cuenta su
sexo, olvidándome de todo
prototipo anteriormente creado".
El
lenguaje es algo muy importante en todas las novelas de la islandesa, y en este caso es el encargado de aislar a
Lobbi y de hacerlo volcarse sobre sí mismo. "Pienso", explica la autora, "que el lenguaje está sobrevalorado en la
comunicación humana, no creo que sea posible conocer a otras personas sólo a través de las palabras. Dicho esto, también creo que es una
herramienta que se usa de un modo demasiado poco efectivo hoy en día. Más que para entender el mundo, parece que se use para
justificar quién manda sobre él y para domeñarlo a los deseos de ese alguien".
"De pequeña", prosigue sobre este tema, "enseguida fui consciente de hablar un
idioma entendido sólo por unos pocos e
inaccesible al resto del mundo. Y como escritora creo que es un gran privilegio éste de poder escribir en un idioma hablado sólo por
320.000 personas. Cada uno de los idiomas que hay en el mundo es igual de
importante que el resto porque da forma a un modo único de
pensar. El joven protagonista de '
Rosa Candida' viene de una
isla y habla un idioma utilizado por muy poca gente. Pero, cuando llega a su destino, se pone como meta aprender un
dialecto hablado todavía por menos gente. Nada de eso es una coincidencia".
Estas ideas sobre el
lenguaje se van desarrollando a lo largo de toda la novela de diferentes formas. El padre
Thomas "habla muchos idiomas pero no consigue entender mejor por ello las cosas que suceden a su alrededor", el hermano de
Lobbi "es un autista que no sabe mentir"... y todo ello hasta llegar hasta nuestro protagonista y a su obsesión por el
cuerpo, la
comida (otra forma de convertir en tangible lo intangible) y la
belleza. Y es que "en algunas ocasiones", explica la escritora, "todo lo que uno puede hacer para
conocer a alguien es
sentir su cuerpo".
Es una pena que la traducción del título que hace la edición en castellano de esta novela pierda, inevitablemente, la
polisemia original. '
Afleggjarinn' tiene "un total de tres significados: el primero de ellos es una
carretera secundaria, un camino que cuenta con innumerables vueltas y revueltas y que no sabes demasiado bien adónde puede llevarte; el segundo de ellos es una flor, esta
Rosa Candida que ha sido elegida como título en castellano, y por último también es así como se le llama a un
niño que es
hijo tuyo".
La riqueza de estas acepciones toma cuerpo en la hija de
Lobbi: una
niña presentada como un ser maravilloso que cura los achaques de las ancianas vecinas de nuestro protagonista y que tiene un misterioso parecido con una escultura del niño
Jesús que hay en la iglesia del pueblo. Y es que "¿no son los niños la
luz del mundo?", se pregunta la autora. "Y también son su
futuro. Tratando el libro el tema del crecimiento a través de la paternidad, ¡era inevitable que saliera algún niño!"