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Resultaba increíble que no hubiera un libro de calidad escrito en castellano sobre el genial Hayao Miyazaki.

Por suerte, Laura Montero y la editorial Dolmen saldan esta deuda ofreciéndonos 'El mundo invisible de Hayao Miyazaki': un estudio en profundidad, no ya sólo sobre el trabajo de este genio, sobre el modo en el que su trabajo se imbrica dentro del más amplio mundo de la animación japonesa

Éste es el texto íntegro de la entrevista que le hice a la autora para el número 50 de la revista AUX Magazine. ¡No tiene desperdicio!

Me ha sorprendido el leer que el cine de animación japonés no tiene tan buena salud como solemos creer normalmente. ¿Cuáles son realmente las características más importantes de ese mercado?

En comparación con el mercado español, el cine de animación en Japón sí goza de una gran salud, lo que pasa es que muchas producciones de grandes directores como Otomo u Oshii no baten récords de taquilla como sí hace Miyazaki. Otra historia son las películas que surgen de series de éxito y que casi siempre se cuelan entre las 50 películas más vistas cada año. Hemos de tener en cuenta que el mercado de anime es muy grande, y que las tres ramas de las que se nutre y retroalimenta son el manga, la televisión y el cine.

Si ya hay confusión entre manga y anime en lo que al gran público se refiere… de géneros ni hablamos, ¿no?

Efectivamente, si no hablas con alguien que haya leído algo sobre el tema, mencionar conceptos como shoujo, shounen o seinen no lleva a ninguna parte. De hecho, hace unos años, cuando se estrenó 'Gisaku' en Madrid, el productor dijo que la película era un shounen y que se trataba de un género destinado a toda la familia. Yo no salía de mi asombro porque se suponía que se habían documentado para hacer la producción y no tenía ni idea de lo que estaba hablando.

Lo que sí está claro es que los que consumimos manga y anime conocemos, por lo menos, las grandes categorías de los géneros.

el mundo invisible de hayao miyazaki dolmen laura montero

Siempre es un buen momento para hablar con Eddie Campbell. Pero si la editorial Astiberri y el Salón de Cómic de Getxo unen sus fuerzas para hacerle presentar su próximo 'Mi libro sobre el dinero' en la XI Edición de este Salón, la entrevista es ya inexcusable.

Aprovechamos la ocasión para hablar con él también sobre 'El amnios natal' y 'Serpientes y escaleras' (recuperados ambos por Astiberri hace no demasiado tiempo), su relación con el ordenador como herramienta de dibujo y algunas cosas más que seguro os interesarán.


Astiberri recuperó hace poco ‘El amnios natal’ y ‘Serpientes y escaleras’, ambas basadas en sendas performances de Alan Moore. ¿Qué fue lo que más te atrajo de la performance de ‘El amnios natal’ cuando la viste por primera vez?

Lo cierto es que no la vi en el sentido estricto de la palabra. Lo que pasó es que se publicó un CD un año después de que tuviera lugar la actuación y Alan me lo puso casualmente en una visita que le hice en 1998. Me pareció que la pieza era una evocación brillante de lo que era la vida de la clase obrera en la época en la que Alan y yo crecimos en Gran Bretaña. Había un sentimiento muy fuerte de experiencia compartida en todo aquello, de que ese trabajo capturaba el espíritu de un tiempo y de un lugar en concreto. De todos modos, no creo que ese hecho dificulte la lectura de ‘El amnios natal’ para aquellos que no pertenezcan a ese tiempo o a ese lugar. Lo mejor de leer es que uno tiene la oportunidad de viajar mentalmente a cualquier sitio y comparar cómo es la vida allí con la que uno tiene en realidad. El trabajo de un escritor es el de encontrar qué cosas son universales y volcarlas sobre el papel.

¿Cuál fue el mayor reto de traducir ese trabajo en imágenes?

A lo largo de la escucha surgieron muchas imágenes dentro de mi cabeza, especialmente de las partes que hacen referencia a la escuela y a la infancia. Trabajar a partir de ellas no supuso ningún problema. Le pregunté a Alan si le importaba que hiciera un libro con todo aquello, y él me dio su visto bueno.


¿Tuviste algún feedback por parte de Alan Moore mientras estabas dibujando ‘El amnios natal’ o creaste un trabajo 100% independiente a partir de sus palabras? Me atrae esa idea de yuxtaponer los trabajos independientes de dos personas y el ver cómo cada uno de esos trabajos ilumina al otro...

Simplemente tiré hacia adelante y dibujé todo el libro siguiendo una transcripción de las palabras de Alan que hice mientras escuchaba el CD. Como él no había previsto que la obra fuera traducida alguna vez a imágenes, no guardó ninguna copia del guión y tuve que hacerlo así. Nunca discutimos ningún aspecto de la obra. Todo sucedió de un modo muy natural, disfruté mucho más con este trabajo que con la rígida estructura de ‘From Hell’.

No sé si será por que es un medio con el que me siento más cercano, pero creo que un cómic es un modo más adecuado que una performance para expresar el tipo de ideas abstractas que basan tanto ‘El amnios natal’ como ‘Serpientes y escaleras’. Tengo la sensación de que la información visual que se le da al lector puede enriquecer la lectura con ideas relacionadas a las que tal vez no hubiera llegado de otro modo.

Además de eso, el tener impresos sobre el papel unos trabajos tan complejos como éstos te da la oportunidad de moverte a través de ellos hacia adelante y hacia atrás para asimilarlos y comprenderlos de un modo más profundo. En una performance, en cambio, eres arrastrado por el discurso sin tener ocasión de detenerte en una idea o en un detalle concreto.


A pesar de no contar con una narrativa lineal, ‘El amnios natal’ sigue al menos una dirección y un sentido temporales que nos hacen viajar hacia ese mismo útero materno del que partimos... y más allá. En ‘Serpientes y escaleras’, en cambio, perdemos incluso esa guía y la narración se mueve en unos parámetros aún más abiertos.

Hay un viaje espiritual representado por la ascensión a través de las esferas pero hay un sentido de la estructura mucho menor, sí. Fue mucho más difícil hacerlo funcionar sobre el papel. Hay uno o dos grandes momentos (por ejemplo la escena del baile de la chica con la serpiente y la de la escalera espiral de doble hélice) y luego un montón de sudor para intentar hacerlos funcionar. Lo cierto es que cuando funciona puede ser una obra bastante mágica... o al menos eso espero.

La editorial Astiberri está a punto de publicar ‘Mi libro sobre el dinero’. Esta obra parece ser el siguiente paso natural tras ‘El destino del artista’, ¿verdad?

Ciertamente, y ese trabajo era la consecuencia lógica de los dos volúmenes de ‘Alec’. Si uno tiene el proyecto de construir la autobiografía de toda una vida, tiene que dar la sensación de estar siguiendo un camino que lleva a algún sitio. Cada trabajo debe suponer algo y no ser sólo otro volumen más. Al escribir este nuevo libro estaba pensando en el dinero, en cómo adorna nuestra vida y en cómo se vuelve también el motivo de las peleas más amargas. Trato un tema más serio que en otras ocasiones.


Después de tantas reticencias, el uso del ordenador cobra mucha importancia en esta obra.

Supongo que el ordenador se ha convertido en la herramienta para crear imágenes, del mismo modo en el que la guitarra eléctrica se convirtió en el instrumento para crear música en las décadas de los 50 y 60.

¿Cuándo prefieres dibujar un lugar o un personaje y cuándo prefieres editar una fotografía ya existente para recrearlo?

Me gusta usar todo lo que tengo a mano para crear mis dibujos y hacer lo que creo que necesita cada uno de ellos, aunque a veces me lleve mucho más trabajo que simplemente dibujarlos. Para una de las páginas, por ejemplo, decidí hacerme una fotografía, recortar mi pelo y utilizarlo para completar el personaje (no fue un proceso tan sencillo como lo explico, pero bueno). Siendo el cómic el medio que es, tuve que hacerlo también en el resto de páginas y acabé tardando mucho más de lo que hubiera tardado simplemente en dibujarlo.

¿Tiene algo que ver este uso del ordenador con los colores vivos que utilizas de un tiempo a esta parte?

Evité colorear a través del ordenador durante muchos años porque nunca lograba articular mi propia voz al hacerlo. Pero un buen día, jugando con unos paneles de ’The Playwright’ una vez terminada la obra, encontré un modo de hacer que los colores fueran más expresivos. Cuando pinto me sobrevuela la caótica sensación de que la vida va a irrumpir en cualquier momento y va a dar al traste con todo lo planificado. Los colores se mueven de un lado a otro de forma aparentemente aleatoria, las opciones desechadas aparecen de repente de forma velada por entre las capas de la pintura... Un cuadro debería tener su propia vida y yo no conseguía encontrar eso en los trabajos que hacía por ordenador. Hasta que un buen día descubrí cómo podía hacerlo.


A pesar de ser muy creativo a la hora de representar las formas que llenan tus viñetas, te sigues ciñendo a la clásica rejilla de 9 cuadros. Es curioso, porque mientras la mayoría de los dibujantes tratan de innovar en la diagramación de sus obras, tú pareces tener más interés en exprimir al máximo este formato clásico.

Las diagramaciones extravagantes no son más que un truco. Yo estoy más interesado en desarrollar un lenguaje simbólico y usar esa secuencia de un modo más sofisticado que el que normalmente se emplea para representar el movimiento del tiempo. Los comics manejan un lenguaje gráfico a través del que se puede expresar literalmente cualquier cosa. Podemos tirarlo abajo y volverlo a construir con las mismas piezas para contar las grandes historias de nuestro tiempo. Y lo podemos hacer de un modo personal y honesto porque, al contrario de lo que sucede con la televisión y el cine, no requiere demasiada cantidad de ese dichoso dinero del que hablo en mi libro.

Texto completo de la entrevista mantenida para el número 57 de la revista AUX Magazine
Los seguidores del grupo Therion están de enhorabuena. Además de celebrar su 25 aniversario como grupo con la publicación de su nuevo disco ‘Les Fleurs Du Mal’, la banda también va a emprender una nueva gira que pronto la hará pisar los escenarios de tres ciudades españolas (4 de octubre en la Sala Arena de Madrid, el 5 en la Razzmatazz 2 de Barcelona y el 6 en la sala Rock Star de Barakaldo).

Las citas se prometen especiales porque el grupo ha anunciado que estará algún tiempo alejado de los escenarios una vez finalizada esta gira. Además, sólo podrás conseguir ‘Les Fleurs Du Mal’ en los conciertos de Therion o en la página web del grupo.

Por todo esto, hablamos con Christofer Johnsson, alma mater del grupo y único componente que permanece en él desde sus comienzos, quien nos contesta desde la Villa Adulruna perdida en la campiña sueca.

El sonido de Therion siempre está cambiando. ‘Sitra Ahra’ fue muy diferente de ‘Gothic Kabbalah’, y este disco a su vez rompía radicalmente con el tono de ‘Lemuria’ y ‘Sirius B’. ¿Qué vamos a encontrarnos en este próximo ‘Les Fleurs Du Mal’?
Este disco es parte de un proyecto artístico más amplio. Así que, a pesar de que esté interpretado por Therion, no puedo decir que vaya a ser un disco de Therion al uso. Su sonido será bastante diferente. Pero bueno... ya falta muy poco para que lo empecemos a distribuir a la prensa y lo descubráis por vosotros mismos.

Ese título de ‘Le Fleurs Du Mal’ remite de inmediato a la colección de poemas del mismo nombre de Charles Baudelaire. ¿Tiene algo que ver el disco con ese trabajo?

El título está tomado de esa obra, en efecto, y de algún modo es un homenaje a Baudelaire, sí. Pero no se trata de un disco conceptual en torno a sus poemas ni nada por el estilo, el homenaje se queda sólo en el título.

Entrevista Therion Les Fleurs Du Mal

¿Cómo fue la grabación de este disco?

Tardamos alrededor de nueve meses en dejar la grabación tal y como nosotros queríamos y no fue un proceso nada fácil. De hecho, Thomas Vikström, nuestro productor, dijo que era la cosa más complicada que él jamás hubiera grabado. En esta ocasión Christian Vidal y Lori Lewis se han implicado mucho en todo lo relacionado con los arreglos, y eso también ha supuesto un cambio muy grande respecto a los anteriores trabajos del grupo.

Además de ese sonido siempre cambiante del que hablábamos antes, otra de las características de Therion es que no tiene una formación fija.

Eso es cierto, pero hay que tener cuidado de diferenciar entre los miembros permanentes del grupo y los músicos de sesión con los que hemos ido trabajando a lo largo del tiempo. Muchas de las personalidades fuertes que han ido dando forma a las canciones de Therion, ya fuera sobre las tablas o en el estudio, han sido músico contratados a tal efecto y que nunca se planteó que fueran a quedarse para siempre. A menudo hay cierta confusión sobre ese tema, porque lo cierto es que los miembros permanentes de Therion no han cambiado en tantas ocasiones.

Aun así, habéis conseguido definir un estilo único a pesar de todos esos devaneos sonoros y de formación. ¿Cómo es el fan medio de Therion, si es que hay algo así?

La verdad es que todos los fans de Therion que he podido conocer son muy diferentes entre sí. Lo único que creo que sí que tienen en común es que son de edad más avanzada que los seguidores del resto de grupos de nuestra generación.

¿Centraréis los repertorios de esta gira en el nuevo disco, o haréis algo especial por vuestro 25 aniversario?

Habrá un poco de las dos cosas. Tocaremos tres canciones de ‘Les Fleurs Du Mal’, un montón de clásicos, y también habrá tiempo para recuperar canciones que muy pocas veces hemos tocado en directo y centrarnos en canciones más largas y complejas como ‘Via Nocturna’, ‘Land of Canaan’, ‘Siren of the Woods’ o ‘Wondrous Wolrd of Punt’. Para ayudarnos un poco con todo esto, llevaremos con nosotros un teclista, lo que sabes que no es algo demasiado usual.

Vuestros directos son una de las mejores experiencias que uno puede tener en una sala de aforo medio. Son teatrales, poderosos en lo que a música hace referencia...

Sólo intentamos hacer el tipo de show que nos gustaría ver a nosotros. Es tan simple como eso. Nos imaginamos a nosotros en el lugar de nuestros seguidores y tratamos de imaginar qué es lo que nos gustaría ver sobre el escenario. Creo que, dado lo espectacular que es nuestra música en algunos pasajes, es importante que lo hagamos de este modo y que cuidemos en todo lo posible la puesta en escena.

therion entrevista les fleurs du mal

Creo que la primera vez que escuché a Therion fue con motivo de la publicación de ‘Vovin’, pero tengo la sensación de que fue en ‘Secret of the Runes’ donde disteis el salto cualitativo que hizo posible posteriores trabajos como el doble ‘Lemuria’ / ‘Sirius B’. ¿Estás de acuerdo con esto?

‘Vovin’ es el disco del que hemos vendido más copias hasta ahora, así que, si preguntas a la masa, éste debería de ser nuestro mejor trabajo. En el momento de su publicación, ‘Secret of the Runes’ fue toda una decepción porque vendió apenas la mitad de lo que había vendido ‘Vovin’. Así que... depende de en dónde pongas el foco a la hora de elegir. Hoy en día, ‘Secret of the Runes’ es considerado nuestro mejor álbum por nuestros seguidores de toda la vida. Así que supongo que ‘Vovin’ fue el disco que tuvo mayor facilidad para llegar a la gente, pero que en ‘Secret of the Runes’ conseguimos un sonido mucho más atractivo para nuestros seguidores.

La mezcla de metal y música clásica ofrecida por Therion es siempre interesante, pero me pareció especialmente atractivo el proyecto ‘The Miskolc Experience’ en el que tratabais de establecer un puente bidireccional entre esos dos tipos de música... que en el fondo tampoco están tan alejados como pudiera parecer en un primer momento.

La idea nació muchos años antes de que pudiéramos llevarla a cabo, pero cada vez que nos decidíamos a intentarlo al final teníamos que echarnos atrás por motivos económicos. En 2008 hicimos algo parecido en Rumanía y fue por eso por lo que lo que nos invitaron en el Festival de Ópera de Miskolc. Eso nos dio la oportunidad de hacer algunas mejoras en el show y de prepararlo todo para que fuera grabado. Lo más interesante de todo el asunto es que, mientras que el show que hicimos en Rumanía fue un show de Therion, el concierto que dimos en Miskolc formaba parte de un festival de ópera, así que al menos la mitad de los asistentes eran aficionados a la ópera que no sabían nada sobre nosotros. Así que en esa ocasión sí que nuestra actuación fue, casi literalmente, un puente entre el mundo del metal y el de la ópera.

¿Qué podemos esperar de Therion después de este nuevo disco y esta gira de 25 aniversario?

Vamos a hacer una ópera rock. Va a ser algo muy grande, complejo y muy original. Creo que nos va a tener ocupados durante muchos años...
Irvine Welsh ha sido siempre un escritor controvertido. Welsh nació y creció en Edimburgo y vivió codo con codo con esos personajes que pueblan su peculiar mundo literario: unas personas que viven al margen del sistema, pero a las que Welsh tampoco cree que les quede otro remedio.

"Realmente creo que estas persona nunca han tenido la oportunidad de elegir", explica el propio Welsh al preguntarle sobre la naturaleza de sus personajes. "El futuro de la mayor parte de la gente joven que vive en los estratos menos acomodados de la sociedad británica ha sido simplemente destrozado por el modo en el que las clases más pudientes están gestionando nuestro presente. De hecho, creo que el futuro de esta gente está hipotecado al menos durante dos generaciones, y no me da la sensación de que nada de todo esto esté mejorando".

A pesar de que Welsh escriba desde lo concreto, reproduciendo los modelos que vio una y mil veces a lo largo de unos años de juventud en los que esta clase obrera más desfavorecida tuvo su momento de esplendor mediático gracias al estallido del movimiento punk y llegando incluso a transcribir de modo cuasi-fonético el dialecto de este grupo social, coincide con nosotros al apuntar que dirige su mensaje a un mundo globalizado en el que "la democracia ha sido negada".

El poder de decisión del pueblo es nulo y las sociedades occidentales "pronto estarán funcionando de facto siguiendo el modelo chino". Y es que, como bien recuerda el propio Welsh, "China es el país que está cosechando más éxitos ahora mismo. De hecho, y un poco a modo de ejemplo y de pista sobre lo que puede depararnos el futuro, el gobierno chino está comprando todos y cada de los estudios de Hollywood que han entrado en bancarrota a lo largo de estos últimos años".



'Trainspotting' fue el primer fogonazo que Irvine Welsh disparó contra nuestras mentes bienpensantes, pero, a pesar de que muchos lo creyeran así, Welsh no había salido de la nada sino que llevaba años curtiéndose en el mundo de los relatos cortos: un género del que sus novelas son tan evidentes como confesas herederas. Evidentes por el fluido entramado de historias cortas que normalmente da forma a las novelas de Welsh, y confesas porque el propio autor ha explicado más de una vez que 'Trainspotting' nació de un grupo de relatos breves que evolucionaron hacia algo diferente.

"Una gran parte de los escritores empiezan en el mundo de la literatura escribiendo relatos", explica al preguntarle sobre su relación con el arte de la narración breve, "pero tengo la sensación de que la mayoría de ellos tienen la impresión de que su primera novela es una especie de graduación, y yo no estoy para nada de acuerdo con esta idea. Hay autores que logran condensar en un relato todo el contenido profundo de una novela, como por ejemplo Alice Munro o Annie Prolux, y eso es algo más complicado de lo que la gente cree".

'Col recalantada', una expresión "muy italiana" que "en su versión original tiene el significado de volver a acostarse con una antigua pareja", recoge precisamente algunos de los relatos que Irvine Welsh escribió en sus comienzos y los complementa con 'Yo soy Miami', una novela corta escrita posteriormente que pone el contrapunto a esos relatos y muestra la evolución de Welsh como escritor.

Al preguntarle sobre el motivo de esta recopilación, Welsh es bastante sucinto. "He escrito muchas historias a lo largo de todos estos años", dice, "y muchas de ellas aún me gustan. Creí que sería una buena idea reunirlas en un solo volumen, porque fueron publicadas en unas publicaciones que en su mayoría ya no existen".

Los tiempos de la eclosión punk fueron especialmente prolíficos en lo que a cultura urbana se refiere y Welsh recuerda algunas de estas publicaciones como "verdaderamente geniales: eran unas revistas y unos fanzines de literatura punk que estaban allí para dinamitar la ortodoxia de las editoriales tradicionales y tratar de abrir grietas en su entramado. Algunas de estas publicaciones, como el ‘Rebel Ink’ de Kevin Williamson, llegaron a tener una influencia muy grande".



Además de la naturaleza de sus personajes y el modo en el que éstos son descritos, los relatos de Irvine Welsh han tenido siempre ciertas cosas en común como son el empleo del humor para sublimar algunas escenas particularmente escabrosas y el hecho de que la mayoría de sus personajes tengan que enfrentarse tarde o temprano a las consecuencias de sus acciones.

Welsh entiende este humor como "algo necesario, algo sin lo que estas historias no serían soportables", pero niega que enfrente a sus personajes a las consecuencias de sus actos para conseguir ampliar este efecto humorístico. "El efecto puede conseguirse según y en qué relato", explica, "pero creo que la redención es un proceso necesario tanto en lo espiritual como en lo social y que sólo puede conseguirse enfrentándose a los propios actos".

Entre la pléyade de personajes que pueblan los relatos de 'Col recalentada' encontraremos a viejos conocidos como ese Begbie que lo acompaña desde la publicación de 'Transpoitting'. De hecho, y a pesar de que él se limite a comentar que "lo importante son las historias" y que "hay algunos personajes que siempre seguirán generándolas", Welsh lleva dos décadas creando un universo propio en el que sus novelas y relatos breves encajan como si fueran las piezas de un puzzle, y por el que sus personajes campan a sus anchas.

No es de sorprender entonces que la última novela de Welsh, recién publicada en el mercado anglófono, sea precisamente una precuela de 'Trainspotting' que el escocés ha dado en titular 'Skagboys'. Y es que estos personajes son ya como "viejos amigos con los que es un placer divertirse".

Texto originalmente publicado en el número 56 de la revista AUX Magazine


Tengo un problema.

Y es que 'El jardín colgante', la última novela del barcelonés Javier Calvo y flamante ganadora del Premio Biblioteca Breve 2012 convocado por la editorial Seix Barral, me ha parecido una obra hilarante cuando el autor ha querido crear "una novela criminal oscura, violenta y deprimente".

Vamos: que me ha dado la tarde.

"La novela", como explica el propio Calvo, "narra el conflicto entre el Servicio de Inteligencia" español, "como representante del estado, y la" organización armada “TOD, que representa la rebelión contra el sistema", en el marco de una Transición que le sirve al barcelonés para hablar "de lo que se sacrifica en esos momentos de cambio: desde vidas humanas hasta rasgos de la identidad colectiva o la memoria histórica y también lo que se sacrifica en términos de posibilidades de rebelión".


Calvo concreta que  "en ambos bandos hay una dialéctica de enfrentamientos entre sus individuos", pero que "el eje central del libro es cómo el sistema destruye a la TOD". Esto permite al autor "situar una de las ideas centrales del libro: la muerte de la rebelión. El fin de la lucha armada de extrema izquierda en los años 70 como martirio, como sacrificio para garantizar la estabilidad del sistema. Por eso hoy tenemos un sistema tan eficaz y poderoso y ninguna posibilidad de respuesta ciudadana" 

La caída de un devastador meteorito "funciona como metáfora de un fin de época y de una muerte de la trascendencia", pero lo que Calvo realmente ha querido realmente explorar ha sido "la división entre una izquierda institucional que se integra en el sistema y una izquierda marginada o expulsada del proceso de la transición que no tiene más remedio que subsistir con las armas". 



Así contado, parece algo realmente desternillante, sí. Entonces, ¿por qué mi mente ha hecho este cambio de registro tan abrupto? Siempre cabe la posibilidad de que sea por una psicopatía no diagnosticada (¿algún psicólogo entre los lectores?) pero creo que la presencia de unos personajes tan planos que sólo tendrían sentido en el terreno de la sátira ha tenido mucho que ver con ello. De hecho, el propio fallo del premio destaca el "brillante tono paródico" de la novela. 

Arístides Lao y Teo Barbosa "son dos personajes antitéticos en casi todos los sentidos, aunque ambos acaban revelándose como partes de la misma conjura. Son personajes alegóricos: Lao representa la maldad del sistema y su naturaleza inhumana y cruel, y Barbosa es más bien un joker, un agente doble, alguien sin identidad propia condenado a desaparecer devorado por la Historia y la lucha política". 

Sea pues.


Texto originalmente publicado en el número 55 de la revista AUX Magazine

Muchos conocimos a Jonathan Coe por 'La lluvia antes de caer'. En este novela se alejaba de la sátira política que tantos éxitos le había dado, pero el británico no ha sido capaz de alejarse del humor durante mucho más tiempo.

En 'La espantosa intimidad de Maxwell Sim' arremete contra las nuevas tecnologías y esa falta de contacto real con el prójimo a la que tanto y tal fácilmente nos estamos acostumbrando. Todo esto, a través del viaje que hace su protagonista a las islas Westman para llevar un cargamento de cepillos de dientes como parte de una campaña publicitaria impulsada por uno de los pocos amigos de carne y hueso que aún conserva.

Esta es la entrevista que le hice a Jonathan Coe para el número 54 de la revista AUX Magazine y que se publicó bajo el título de '¿Hay alguien ahí?'.

Espero que os guste.

Maxwell Sim es incapaz de comunicarse cara a cara con la gente que le rodea. ¿Crees que la ilusión de comunicación que ofrecen las redes sociales es en parte responsable de que mucha gente sufra esta dificultad?

Probablemente sí. Me he dado cuenta de que cada vez encuentro más excusas para no mantener conversaciones en tiempo real con otra gente. Si tienes que arreglar una cita, por ejemplo, siempre es preferible mandar un mensaje de texto o un correo electrónico porque te evita esos embarazosos momentos de contacto humano que no podrías evitar de otro modo. Aún nos queda un largo camino por recorrer, claro, pero nos estamos desligando poco a poco de la interacción real con el prójimo.

Maxwell Sim sólo se siente cómodo con Emma, la voz de su GPS, y da la sensación de que esa comodidad nace del hecho de que ella jamás lo cuestiona... no parece estar preparado para una relación de verdad con alguien, aunque ésta sea de amistad.

Maxwell necesita a alguien que sea totalmente obediente y que nunca lo cuestione, pero eso sólo demuestra lo mucho que lo asusta el tener una relación de verdad con alguien porque las relaciones en la vida real están llenas de conflictos y de retos que superar.



Lo títulos de los cuatro relatos intercalados en la novela son bastante reveladores: agua, tierra, fuego, aire. Da la sensación de que estás intentando recuperar los aspectos más tangibles de la vida a través del viaje en el que hacer partir a Maxwell, ¿no es así?

En el momento en que comienza el viaje de Maxwell Sim él lleva ya demasiado tiempo viviendo en un mundo virtual, y sentí la necesidad de volver a hacerle conectar con las cosas más elementales. Tuve la suerte de que me pidieran contribuir a un proyecto colaborativo sobre los cuatro elementos justo en la época en la que estaba trabajando en este aspecto de la novela. No puedo decir que este proyecto me diera exactamente la idea de incluir estos cuatro relatos, pero sí que me ayudo a que todo lo que llevaba tiempo circulando por mi imaginación terminara de tomar cuerpo.

El hecho de que Max pase tanto tiempo en su coche lo emparenta con ese hombre de la calle que vive en los suburbios de una gran capital y trabaja cada vez más lejos de su casa. ¿Era esa tu intención?

Llevo mucho tiempo queriendo escribir una novela que explore la gran paradoja del coche: es un vehículo que se supone que tiene que ofrecernos la forma más eficiente de conectarnos los unos con los otros, pero al mismo tiempo puede también hacernos sentir más aislados que nunca. Me interesa el modo en el que el coche se comporta como un universo que se contiene a sí mimo: un universo hacia el que el conductor se puede sentir tremendamente protector. Cuando estás conduciendo, un ataque contra tu coche es como si fuera un ataque contra tu propia alma. El coche conforma un espacio de gran intimidad, y es esto lo que hace que la relación entre Max y la voz de su GPS termine siendo tan cercana.

En tu novela hablas de varias marcas que han terminado formando parte de nuestra cultura común. Me ha parecido algo curioso, pero me ha sorprendido aún más el que no me haya resultado para nada chocante. Supongo que nuestra vida está regulada de algún modo por estas marcas...

Me ha sorprendido la cantidad de lectores que se me han quejado de las referencias a Starbucks, Facebook, etc. que hay en la novela. Me parece que éstas y otras marcas son las que configuran ahora mismo el horizonte de nuestro consumo y, siendo ése mismo horizonte lo que la novela pretende describir, no he tenido más remedio que utilizar sus nombres. Si esto implica que futuras ediciones de la novela tengan que ir acompañadas de algunas notas aclaratorias a pie de página, que así sea. Pero personalmente creo que habrá más gente tomándose un café en un Starbucks dentro de 50 años que leyendo ‘La espantosa intimidad de Maxwell Sim’.


La figura de Donald Crowhurst me ha parecido muy atractiva. Ese aventurero que trata de utilizar la tecnología para mentir sobre su intento de dar la vuelta al mundo en solitario hasta llegar al extremo de la locura. Al principio pensé que sería una invención tuya, pero lograste que me picara la curiosidad lo suficiente como para investigar un poco sobre él a través de Internet y comprobar su existencia.

Cuando aparezco en el último capitulo de la novela, explico el modo en el que entré en contacto con la figura de Donald Crowhurst: Laura Cumming, crítica de arte del Observer y buena amiga mía, me hizo llegar un ejemplar del libro ‘El extraño último viaje de Donald Crowhurst’ de Nicolas Tomalin y Ron Half. Ella me recomendó el libro como obra literaria, y es cierto que es una obra maestra, pero lo que más me interesó de él es el paralelismo que vi entre la historia de Crowhurst y la de Maxwell Sim. Trataban los mismos temas de la soledad, las tecnologías y la comunicación, y la búsqueda de la propia identidad. La principal diferencia entre las dos historias viene dada por el modo en el que ha cambiado la tecnología en los últimos 40 años. Ahora mismo puedes navegar todo alrededor del mundo sin perder tu conexión a Internet en ningún momento.

La diferente escala de los viajes de Crowhurst y Maxwell Sim produce un efecto realmente cómico en tu obra.

Esa combinación se da en todas mis novelas de un modo u otro. Tengo un carácter melancólico y suelo intentar escribir de tipos con un carácter similar al mío. Utilizo el humor para entretener al lector, pero también porque tengo la sensación de que si perdiera ese sentido del humor mis sentimientos de tristeza y consternación para con el mundo me superarían y terminarían por poder conmigo. ‘Maxwell Sim’ es una comedia sobre la depresión no demasiado diference en última instancia a ‘What a Carve Up!’, uno de mis anteriores trabajos. Pero uno de los componentes de la depresión es la inercia, y si dejas que esa inercia se apodere de tu narrativa puedes perder a todos tus lectores.

Disfruté mucho con el último capítulo de la novela: un pasaje metaficcional cuya naturaleza no creo que debamos desvelar aquí, pero que hará las delicias de todos los aficionados a estos juegos entre la ficción y la realidad.

La idea de ese último capítulo me vino cuando llevaba escritos unos dos tercios del libro y pronto se convirtió en una necesidad. Me encanta leer los juegos literarios creador por autores como Sterne, Flann O’Brien o BS Johnson, así que pensé que a mis lectores también podrían interesarles. Así todo, el final ha provocado algunas reacciones un tanto extremas. Muchos lectores han declarado sentirse “traicionados” por este final, pero la idea que se esconde detrás de ese último capítulo es muy simple: si es cierto, como postula la novela, que las relaciones reales son más valiosas que las virtuales, ¿cómo podemos aplicar esta tesis a las relaciones que crean tanto los autores como los lectores con los personajes de las novelas que escriben y leen? Éstas también son unas relaciones virtuales y, a pesar de ello, seguimos considerando la literatura como algo valioso en lo que merece la pena gastar el tiempo de uno, al contrario de lo que pensamos sobre jugar videojuegos o pasar el tiempo en Facebook. Sólo he querido plantear esta cuestión de un modo divertido y, espero, entretenido.
Los norteamericanos Russian Circles practican un post metal instrumental que les ha granjeado multitud de seguidores. Aun así,  la papeleta que tenían con su nuevo disco 'Empros' (publicado en octubre de 2011) no era nada fácil de solventar después del abrumador 'Geneva' que nos regalaron como anterior trabajo de estudio.

¿Qué cómo lo han solucionado? Volviendo a las raíces y construyendo un disco concebido para el formato trío en el que empujan su música más allá de sus fronteras naturales haciéndola conocer nuevos terrenos tanto en su vertiente más ambiental como en la más dura.

Hablamos con su guitarrista Mike Sullivan sobre este disco para la revista AUX Magazine.

El término post-rock bajo el que se os suele etiquetar me parece una descripción un tanto simplista de lo que hacéis. ¿Cómo calificarías tú vuestro sonido?

Yo simplemente diría que somos un grupo de rock. Creo que, llegados a un punto, cuando más amplia sea la descripción de un género, más fácilmente podrá interpretar la música cada oyente por sí mismo.

Siempre habéis cubierto un espectro sonoro muy amplio, pero me da la sensación de que en este 'Empros' habéis hecho aún más extremo el contraste entre los pasajes fuertes y los suaves.

Simplemente es el modo en el que salieron las cosas. Cuando empezamos a componer las canciones para 'Empros' sabíamos que queríamos hacer un disco más oscuro que los anteriores, pero no nos impusimos la tarea de polarizarlo conscientemente.


Al hilo de esta versatilidad sonora, ¿de dónde vienen la mayoría de seguidores de Russian Circles?

Me gusta pensar que tenemos una base de seguidores muy heterogénea, pero sí que es cierto que el grueso de ellos tiende hacia el lado más pesado y experimental de la música. Lo más probable es que nuestro seguidor medio tenga barba, cierto nivel de pérdida de audición y problemas de abuso de drogas (risas...).

Tanto Brian como tú podéis enriquecer el sonido de vuestros instrumentos con toda una serie de pedales, pero Dave sufre las limitaciones de su batería a pesar de ser la pieza principal de vuestras canciones.

Cada uno de nosotros tiene un modo diferente de acercarse a su instrumento. Brian y yo nos tomamos la libertad de jugar por los pedales de efectos y de tratar de encontrar nuevas vías más allá de las formas tradicionales de tocar tanto la guitarra como el bajo, pero pienso que en el mundo de la percusión las limitaciones que impone el uso de un instrumento enteramente analógico pueden ser una bendición escondida. Dave dice que el tener un reducido set de batería le fuerza a ser más creativo y a centrarse más en el ambiente de la canción. Trasladando esto al trabajo de la banda en conjunto, esta filosofía nos ayuda a no perdernos en las profundidades y a mantener siempre a la vista el punto focal de cada tema.


Creo que 'Geneva' supuso un punto de inflexión en vuestra carrera al añadir nuevas texturas a vuestro sonido, como la de los vientos y las cuerdas, y abrirlo a un público nuevo.

Estoy de acuerdo con eso, pero creo que 'Geneva' no hubiera sido posible sin 'Station', el álbum que le precede. Al terminar la grabación de 'Station' nos quedamos con la sensación de que nos había salido un disco muy desnudo, al que le faltaba algo de la oscuridad, del ruido y de las retroalimentaciones que pueden escucharse en nuestras actuaciones de directo. Con 'Geneva' simplemente tratamos de cubrir esas carencias.

A pesar de esto, parece que habéis querido volver a vuestras raíces con este 'Empros', ¿no es así?

El fondo de la cuestión es que queríamos volver a sentirnos cómodos tocando en un formato trío, sin sentir que estamos apoyando nuestras composiciones en los instrumentos suplementarios que hemos añadido en el estudio. Pero también he de decir que fue algo frustrante ver cómo algunas de las canciones de 'Geneva' perdían algo en directo al no contar con la ayuda que las cuerdas y los vientos que terminaban de redondearlas. En esta ocasión hemos querido desnudar nuestras canciones todo lo posible para sentirnos cómodos a la hora de llevarlas a los escenarios.


¿Creéis que vuestro camino ha sido más difícil por ser un grupo instrumental?

No. De hecho, tengo la sensación de que hemos podido atraer a más oyentes porque, a pesar de que nuestras canciones sean muchas veces pesadas, no tenemos esas voces agudas que tanto espantan a algunos. De todos modos tratamos de asegurarnos de que no haya ningún vacío en las canciones y de que cada uno de los temas tenga entidad propia y sea diferente a todos los demás a pesar de esa ausencia de voz. Pasamos mucho tiempo corrigiéndonos tanto a nosotros mismos como al resto del grupo a lo largo de todo el proceso de composición.

De una forma muy especial, pero os habéis animado a incluir algo de voz en 'Praise be man'.

Brian nos mandó por correo electrónico una canción que había compuesto para participar en un sello de un amigo suyo que no edita nada más que casettes. A Dave y a mí nos encantó la canción y, para sorpresa de Brian, le dijimos que pensábamos que sería un aporte muy bueno para el disco. El grueso de lo que se oye en 'Empros' está sacado de la grabación original que hizo Brian en un cuatro pistas, que luego hemos complementado con un poco de experimentación de la vieja escuela hecha en el estudio.


Willie Nile es uno de los secretos mejor guardados de la escena musical norteamericana, uno de esos losers neoyorquinos que tanto han dado al mundo del rock 'n' roll.

Amigo de artistas como Bruce Springsteen (que comparte escenario con el bueno de Willie cada vez que tiene la oportunidad) y Elliot Murphy (con quien lo emparenta su amor por la poesía), a Willie Nile la fama le ha pasado siempre cerca: rozándolo de refilón, pero sin llegar a impactar de frente contra él.

Esto le ha hecho ganarse un nombre en el circuito de salas: ese ámbito en el que el sudor y la entrega son sinónimo de una noche inolvidable. Y es que Willie Nile es ante todo un trabajador del rock 'n' roll, un músico al que le da lo mismo tocan ante 500 personas que ante 50.000 siempre que lo haga ante verdaderos fieles de su causa musical.

El sábado 31 de marzo Willie Nile estará tocando en el Kafe Antzokia de Bilbao con su último 'The innocent ones' como bandera, un disco dedicado a todos aquellos a los que la vida les ha dado la espalda de uno u otro modo y que está lleno de auténticos himnos que merece la pena conocer y corear.

Recupero la entrevista que le hice a Willie Nile para el número 53 de la revista AUX Magazine con motivo de este concierto... y esperando que os anime a ir al concierto.

¿Cómo era la escena del rock 'n' roll cuando tú empezabas a tocar en ella?

Realmente no había una escena de rock 'n' roll propiamente dicha cuando yo empecé en Nueva York en los 70. La mayor parte de la música que allí se escuchaba era folk. Yo hacía muchas cosas diferentes en aquel entonces, pero casi todas estaban emparentadas con el rock, así que todo se volvió mucho más interesantes para mí cuando inauguraron el club CBGB. Entonces fue cuando grupos como The Ramones, Television o Patti Smith empezaron a tocar su genial música.


¿Te influyó aquello?

Fue muy divertido poder escuchar a esos grupos, pero tengo la sensación de que yo estaba recorriendo mi propio camino, independientemente de toda la música que se estuviera creando a mi alrededor.

Me enteré hace relativamente poco tiempo de que el nombre de Willie Nile era un sobrenombre y me pareció algo curioso. ¿Por qué elegiste este nombre en lugar del Robert Noonan con el que naciste?

Cuando estaba empezando, solía ir a muchas noches de micrófono abierto en el Greenwich Village. Tenías que apuntarte y esperar turno. Una noche, un tipo especialmente desagradable me preguntó mi nombre. Le dije Bob Noonan pero no me entendió. Fue tan irrespetuoso que le dije que me llamaba Huey Resinbag, como las bolsas de resina que usan los jugadores de beisbol para secarse las manos, y me quedé esperando a que me llamara muriéndome de la risa. Eso me hizo perder toda la pretenciosidad que yo tenía en escena en aquel entonces, y empecé a actuar cada día bajo un nombre distinto. Osgoo Pequod, Umberto Snortz... Willie Nile es simplemente un nombre que soñé una noche y que pensé que sería adecuado para alguien que hiciera rock 'n' roll como yo.

¿Cómo influyó en tu música el hecho de que fueras poeta antes de músico?

Me dio la libertad para escribir sobre cualquier cosa. Eso era lo que hacía cuando escribía poesía y es lo que seguí haciendo cuando empecé a componer canciones.

Después de tantos años en el mundo de la música, ¿qué significa el éxito para ti?

El éxito verdadero es hacer el suficiente dinero como para poder vivir y tener unos seguidores fervientes. No tienen por qué ser millones, basta que sean unos cuántos en cada ciudad, eso es suficiente para mantenerte vivo y animarte a compartir con ellos una gran noche de música, pasión y romance.


Siempre has sido muy políticamente activo en tus canciones, y tu último disco, 'The innocent ones', no es una excepción.

Esos inocentes de los que habla el título son las víctimas de la falta de humanidad del hombre para con el hombre. Una falta de humanidad que puede manifestarse a través de la ignorancia, la negligencia, la crueldad... Quise componer una canción esperanzadora, algo que te haga sentir bien mientras lo escuchas a pesar de que te haga ser consciente de lo crudas que son algunas realidades que aún hay en nuestro mundo.

Hablando de este activismo, no te limitas a seguir los acontecimientos de EE.UU. Has cantado 'Hard times in the UK' en tus giras por Reino Unido, y tu 'Cellphones ringing' está inspirado por los atentados del 11-M de Madrid.

Tienes toda la razón, no sólo canto sobre EE.UU. a pesar de vivir allí. Espero que algún día la gente se dé cuenta de que todos estamos juntos en esto y de que siempre es mucho mejor dar que recibir. Ayudar al prójimo es algo que te ayuda a ti mismo, todos deberíamos ser más compasivos.

Tus conciertos están llenos de energía. ¿Es ahí donde realmente llegan tus canciones a desarrollarse, o eres de los que creen que ya están terminadas al ser grabadas y que el escenario es una excusa para pasarlo bien?

Ambos enfoques son ciertos. La versión grabada guarda el estado en el que la canción está en ese preciso instante. Entonces esa es la versión más real y más llena de significado, y yo seguiré cantándola de ese modo sólo mientras siga teniendo significado para mí. Yo me dedico a esto porque pienso que así puedo servir de inspiración a otros, del mismo modo que otros me sirven de inspiración a mí; y no me gustaría hacer perder el tiempo a nadie. Creo que cualquiera que me haya visto en directo te lo puede confirmar. Si conseguimos pasar juntos un buen rato y sentirnos inspirados, he hecho mi trabajo.


Es genial ver cómo te paras a hablar con tus seguidores después de cada concierto... Supongo que eres consciente de que hay grupos que venden unas entradas especiales (y especialmente caras) para esos meet and greets.

Me encanta hablar con la gente, ver sus caras y compartir momentos. No soy una máquina, no soy un producto, sino una persona que se dedica a esto con pasión. Y si alguien del público comparte esa pasión, yo soy feliz saliendo a saludarlo.

¿Qué podemos esperar de tu concierto en Bilbao?

Habrá levitaciones, los corazones explotarán, los ojos sangrarán, las personas caerán enamoradas o, si han bebido demasiado, simplemente al suelo. Será una noche de caminar sobre el alambre, de amor a primera vista, de romance salvaje y de humor y de pasión, de preocuparse por el resto de nuestros hermanos y hermanas. Habrá canciones viejas y nuevas, y sobre todo habrá canciones que todo el público podrá cantar desde lo más hondo de sus pulmones.

Y cuando el bueno de Willie dice algo así, querido lector, debes saber que no está exagerando.



A pesar de ser especialmente conocido por su serie 'Odio', hay mucho Peter Bagge escondido tras el personaje de Buddy Bradley.

Nacido en Peeksill, cerca de Nueva York, en 1957, Peter Bagge entró en contacto con el cómic underground durante su estancia en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. Lo que más le fascinó fue el trabajo de Robert Crumb, con quien pudo colaborar cuando éste lo ficho para 'Weirdo' después de ver algunos de sus trabajos. 'Neat Stuff' fue el primer cómic propio de Peter Bagge y fue allí donde Buddy Bradley, un adolescente alienado y pesimista, se destapó como un personaje lo suficientemente prometedor como para protagonizar su propia serie bajo el título de 'Odio'.

A continuación podéis leer la entrevista que le hicimos para el número 53 de la revista AUX Magazine con motivo de la publicación de Bat Boy (Ediciones La Cúpula, 2011): una recopilación de sus tiras dedicadas a este personaje y publicadas en el ya desaparecido Weekly World News.


Para empezar, ¿quién o qué demonios es Bat Boy?

Bat Boy es un personaje de ficción creado por el periódico satírico Weekly World News, publicación que, tristemente, dejó de editarse hace ya algún tiempo. El periódico publicó sus andanzas durante décadas. Era un niño de diez años que era mitad murciélago y que, de un modo o de otro, terminaba siempre por verse envuelto en todos los eventos noticiables que se iban sucediendo.

¿Cómo nació la idea de tu colaboración con Weekly World News creando estas tiras de ‘Bat Boy’ allá en 2004?

Un editor se puso en contacto conmigo para pedírmelo, dándome toda la libertad a la hora de decidir cómo iba a seguir con el personaje. Finalmente decidí ceñirme al formato que ellos estaban utilizando en las noticias falsas que le estaban haciendo protagonizar al personaje hasta entonces.


Esta serie dedicada a Bat Boy fue publicada en formato tira. ¿Qué ventajas y desventajas encontraste en este formato respecto a otros que habías utilizado con anterioridad?

Ese cambio de formato supuso una novedad bastante interesante para mí. Me gustó mucho trabajar de ese modo, aunque también terminé por cansarme de ello. Ese fue el motivo real por el que abandoné las tiras al cabo de un par de años. El formato tira me dio mucha libertad creativa y yo me lo pasé muy bien aprovechando esa libertad.

Las tiras de ‘Bat Boy’ están llenas de personajes famosos. ¿En qué te fijaste a la hora de utilizar a cada uno de ellos en un espacio tan reducido?

Siendo, como te comentaba, un periódico satírico aquel Weekly World News, tenía que utilizar a cualquier personaje que estuviera de actualidad aquella semana: Bin Laden, Martha Stewart (que pasó un tiempo en la cárcel por aquel entonces), Ralph Nader, Beyonce, etc. Una vez elegidas mis víctimas, sólo me quedaba hacerlas cruzarse en el camino de Bat Boy del modo más absurdo que pudiera imaginar.

Al utilizar a esas personas públicas, supongo que jugarías en la medida de lo posible con la idea que el público en general tenía de ellas...

En eso consiste precisamente el trabajo de un dibujante satírico: en llevar hasta el extremo esa imagen pública y distorsionarla hasta sacarle todo el jugo.

Echemos la vista atrás por un momento. Tuviste la suerte de conocer a Robert Crumb y a Art Spiegelman cuando tu carrera aún no había despegado... ¿de verdad que no te dieron ganas de dejar de dibujar después de eso?

(Risas) La verdad es que fueron unos encuentros muy inspiradores, aunque lo fuera cada uno de ellos por razones diferentes. Crumb en particular fue siempre un ejemplo para mí, ¡es el más grande de todos los dibujantes!


Y fue precisamente Crumb quien te dejó al cargo de ‘Weirdo’ antes de que te cambiaras a Fantagraphics para publicar ‘Neat Stuff’. ¿Cómo cambió tu modo de trabajar con ese cambio de editorial?

Mi forma de trabajar no cambió demasiado, aunque aquella fue una oferta muy importante para mí. Fantagraphics me había ofrecido publicar mi primer álbum en solitario... era algo tan bueno que no pude rechazarlo.

A pesar de que la primera vez que supimos algo de los Bradley fue en el año 1980, la serie dedicada a esa familia no eclosionó hasta 'Odio', tu obra más conocida. ¿Qué ha supuesto 'Odio' en tu carrera?

Buddy Bradley ha sido mi personaje más autobiográfico y creo que es eso precisamente lo que lo ha convertido en mi personaje más popular. Supongo que, siendo esto así, no me sorprendí demasiado al ver que el título dedicado a ese personaje en solitario, 'Odio', se estaba convirtiendo en mi trabajo más exitoso. Sigues trabajando en 'Odio', a pesar de que ahora sus volúmenes sean vagamente anuales.

¿Nunca has pensado en abandonar estos personajes para siempre?

Es una diversión demasiado grande como para hacerlo. Siempre me gusta volver a trabajar con Buddy y Lisa, la única pena que tengo es la de no poder dedicarles más tiempo.

Tu dibujo es muy cinético, en ocasiones me recuerda a los viejos dibujos animados de las décadas de los 40 y 50.

Puede haber algo de eso, sí. De hecho, siempre he sido un gran admirador de los dibujos animados que hizo la Warner Bros en los 40 y 50. Supongo que mi descabellado modo de dibujar ha ido evolucionando naturalmente a partir de mis particulares filias y fobias.
¿Con qué herramientas de dibujo te sientes más cómodo?

¡Nunca me siento cómodo dibujando! Tengo que decir que no me gusta nada todo el proceso, no disfruto de él precisamente, pero suelo usar pinceles y plumas la mayor parte del tiempo.

Y en ese modo de dibujar, ¿hay también sitio para el ordenador?

Suelo escanear todo lo que dibujo y normalmente termino de hacer los retoques finales en Photoshop, donde también modifico los colores en caso de que sea necesario. Pero sobre todo, ¡lo más importante es cuando mando los originales ya terminados al editor a través del correo electrónico!

Has trabajado tanto el cómic underground y alternativo como las franquicias más conocidas. ¿Dónde te sientes más cómodo?

En este momento de mi carrera me encuentro cómodo en ambos mundos. Los editores de esas franquicias más conocidas te hacen seguir muchas más reglas, pero hasta ahora siempre he logrado dar con algunas ideas propias que encajen en todas esas reglas.

A todo esto... ¿qué demonios es un cómic underground? ¿Es tan diferente del resto como para llegar a necesitar una denominación propia?

Solemos usar el término underground para describir unos comics creados mayoritariamente en los años 60 y 70, y que en aquel entonces eran ilegales debido a su contenido sexual o político. Con el paso del tiempo, este tipo de comics han ido evolucionando hasta llegar a integrarse en lo que hoy en día se conoce como cómic alternativo.

¿Hay futuro más allá de la novela gráfica?

Tristemente, ahora mismo parece que no. Sólo las novelas gráficas son rentables.

La novela 'Rosa Candida' de la islandesa Auður Ava Ólafsdóttir ha sido el último de los fenómenos de una literatura nórdica que nos tiene más acostumbrados a tratar temas policíacos que historias poéticas como la que nos ofrece esta autora.

Eso es lo que nos hizo entrevistarla para la revista AUX Magazine en un texto que reproducimos a continuación y que se publicó originalmente bajo el título 'Una rosa entre la lava'.

El éxito de la trilogía 'Millennium' de Stieg Larsson consiguió acercar a nuestras librerías la literatura nórdica, pero también nos hizo creer que los vikingos disfrutan de la literatura si y sólo si hay un mínimo de un crimen de por medio... siendo siempre preferible que haya alguno más, claro está.

Auður Ava Ólafsdóttir, autora del último de los descubrimientos literarios al otro lado del Atlántico Norte, nos avisa de que "en las páginas de 'Rosa Candida' no hay ningún asesinato. La literatura negra", sigue, "no es más que un fenómeno internacional relativamente nuevo en Islandia que usa algunos clichés y estereotipos de género que la hacen igual en todas partes. Yo estoy particularmente interesada en los grandes eventos de la vida, como el nacimiento, la muerte y... realmente todo lo que sucede entre medias: especialmente el modo en el que llegamos a entrar en contacto con otras personas y cómo esas relaciones que vamos estableciendo terminan de conformar quién somos".


'Rosa Candida' cuenta la historia de Lobbi, un joven de 22 años que emprende un largo viaje después de la muerte de su madre. A pesar de que el objetivo más visible de ese viaje sea el de hacerse cargo del jardín de un monasterio al que llevará unos ejemplares de la Rosa Candida que da nombre a la novela, su objetivo real será el de hacer que Lobbi llegue a conocerse a sí mismo. "Podría decirse que 'Rosa Candida' es una novela existencialista", comenta la autora al hilo de esto, "pero yo prefiero pensar que es una novela imposible de clasificar".

Auður Ava Ólafsdóttir ha querido escribir una historia llena de poesía, que "sublime los lugares comunes del día a día hasta convertirlos en algo más elevado". Éste ha sido su modo de tratar de "expresar algo complejo de un modo muy simple. Quería que el libro fuera de fácil lectura, pero que, aun así, resultara profundo. Si el lector profundiza lo suficiente en el texto, podrá encontrar en él los conflictos filosóficos que han caracterizado desde siempre la existencia humana".

"La publicidad y los medios de comunicación dan normalmente una imagen muy simplista de lo que es un hombre", explica la autora al preguntarle por el nuevo arquetipo masculino que ha creado al dar vida a Lobbi. "Así que decidí contar la historia de cómo un joven se convierte en adulto a través de la paternidad. Mi héroe no es el primer hombre del mundo en recibir la llamada de una extraña para informarle de que ésta está esperando un hijo suyo. Me he querido centrar en los diferentes roles que desempeña el hombre a lo largo de su vida (hijo, hermano, padre, amante...) para construir esta historia que quiero que se perciba como un homenaje a los hombres.

Otra de las cosas en las que he querido profundizar", prosigue, "es la sensibilidad masculina. Y para ello he tenido que romper con algunas ideas preconcebidas de lo que es un hombre y de lo que es una mujer. He decidido crear mis personajes sin tener en cuenta su sexo, olvidándome de todo prototipo anteriormente creado".

El lenguaje es algo muy importante en todas las novelas de la islandesa, y en este caso es el encargado de aislar a Lobbi y de hacerlo volcarse sobre sí mismo. "Pienso", explica la autora, "que el lenguaje está sobrevalorado en la comunicación humana, no creo que sea posible conocer a otras personas sólo a través de las palabras. Dicho esto, también creo que es una herramienta que se usa de un modo demasiado poco efectivo hoy en día. Más que para entender el mundo, parece que se use para justificar quién manda sobre él y para domeñarlo a los deseos de ese alguien".


"De pequeña", prosigue sobre este tema, "enseguida fui consciente de hablar un idioma entendido sólo por unos pocos e inaccesible al resto del mundo. Y como escritora creo que es un gran privilegio éste de poder escribir en un idioma hablado sólo por 320.000 personas. Cada uno de los idiomas que hay en el mundo es igual de importante que el resto porque da forma a un modo único de pensar. El joven protagonista de 'Rosa Candida' viene de una isla y habla un idioma utilizado por muy poca gente. Pero, cuando llega a su destino, se pone como meta aprender un dialecto hablado todavía por menos gente. Nada de eso es una coincidencia".

Estas ideas sobre el lenguaje se van desarrollando a lo largo de toda la novela de diferentes formas. El padre Thomas "habla muchos idiomas pero no consigue entender mejor por ello las cosas que suceden a su alrededor", el hermano de Lobbi "es un autista que no sabe mentir"... y todo ello hasta llegar hasta nuestro protagonista y a su obsesión por el cuerpo, la comida (otra forma de convertir en tangible lo intangible) y la belleza. Y es que "en algunas ocasiones", explica la escritora, "todo lo que uno puede hacer para conocer a alguien es sentir su cuerpo".

Es una pena que la traducción del título que hace la edición en castellano de esta novela pierda, inevitablemente, la polisemia original. 'Afleggjarinn' tiene "un total de tres significados: el primero de ellos es una carretera secundaria, un camino que cuenta con innumerables vueltas y revueltas y que no sabes demasiado bien adónde puede llevarte; el segundo de ellos es una flor, esta Rosa Candida que ha sido elegida como título en castellano, y por último también es así como se le llama a un niño que es hijo tuyo".

La riqueza de estas acepciones toma cuerpo en la hija de Lobbi: una niña presentada como un ser maravilloso que cura los achaques de las ancianas vecinas de nuestro protagonista y que tiene un misterioso parecido con una escultura del niño Jesús que hay en la iglesia del pueblo. Y es que "¿no son los niños la luz del mundo?", se pregunta la autora. "Y también son su futuro. Tratando el libro el tema del crecimiento a través de la paternidad, ¡era inevitable que saliera algún niño!"

Conocimos a John Cale como el científico loco que había detrás de The Velvet Underground. Mientras que Lou Reed era el encargado que dotar a la formación de la necesaria actitud convirtiéndose en su rostro más visible, John Cale daba la sensación de ser el último responsable de ese sonido que tantas puertas ha abierto con el paso del tiempo.

Puede que esta imagen que tenemos de John Cale como cerebro experimentador de The Velvet Underground no sea más que el resultado de su trabajo previo con artistas como John Cage, pero la trayectoria posterior del galés no ha hecho más que confirmar está sensación.

Después de haber transitado por los terrenos minados de la música minimalista experimental y del avant-garde, John Cale ofrece en 'Extra Playful' cinco canciones llenas de frescura que nos dan una idea de lo que puede ser su siguiente trabajo de estudio.

Esta es la conversación que mantuvimos con él con la excusa de la publicación de este EP y que publicamos en el número 53 de la revista AUX Magazine bajo el título de 'Jugando con el maestro'.

AUX Magazine: Tu última grabación de estudio es el EP 'Extra Playful'. Tanto la música de las cinco canciones que componen el disco como el propio juego de palabras de su título (EP, 'Extra Playful', 'Extra Lúdico') parecen invitar a pasárselo bien...

John Cale: En efecto, eso es lo que busqué desde el principio con este trabajo. Siempre he oído hablar de mí diciendo que soy muy serio, muy intelectual, muy melancólico y meditativo... Así que simplemente pensé que podría ser una buena idea mostrar mi otra cara para cambiar un poco.

¿Es este EP un adelanto del camino que seguirá tu próximo disco, o simplemente un reflejo de lo que te apetecía hacer en este momento?

Hay un poco de las dos cosas. Había reunido demasiadas canciones como para grabarlas todas en un álbum, y algunas de ellas las había estado tocando en directo el suficiente tiempo como para ver cómo iban evolucionando hacia algo totalmente diferente. Me pareció que esos temas ya estaban listos para ser grabados y que, además, podrían servir a modo de pista sobre lo que puede esperar el público de mi próximo disco.

El EP empieza con toda una declaración de intenciones: "di hola al futuro y adiós al pasado". ¿No es eso lo que llevas haciendo desde el principio de tu carrera?

Es verdad que no me gusta repetirme demasiado. Siempre prefiero tirar hacia adelante y doblar la esquina sin mirar atrás, aunque no sepa lo que puede esperarme allí. Ese no saber lo que te espera me parece mucho mejor que estar seguro de que ya has hecho lo mismo una y otra vez.

A pesar de que en este caso te hayas alejado del avant-garde de tus grabaciones anteriores, las canciones de ‘Extra Playful’ parecen más actuales que otras compuestas por otros músicos mucho más jóvenes que tú. No sé si esta actualidad es algo que buscas de un modo consciente...

Me siento muy halagado por ese comentario, pero no pienso demasiado en eso a la hora de componer. Supongo que esa actualidad es el resultado de sentirme conectado a todo lo que sucede hoy en día a mi alrededor...

A pesar de esta modernidad de la que te hablaba ahora, la verdad es que tu carrera parece un delicado equilibrio entre expectativa y experiencia. De hecho te tuvimos hace poco tocando tu
‘Paris 1919’ entero.

Siempre me gusta mezclar las cosas, me parece que esa mezcla hace que todo sea mucho más interesante. Empecé a representar esos espectáculos basados en ‘Paris 1919’ porque mis seguidores llevaban ya 30 años pidiéndome que lo hiciera, pero he intentado representarlos sólo en ocasiones especiales. No me gustaría hacerlo a lo largo de toda una gira... Eso me volvería loco, me parecería demasiado predecible.

Hablemos un poco sobre algunas de las canciones de este EP. 'Catastrofuk', la primera de ellas, es muy luminosa, con una melodía que se pega al momento.

¡Si esta canción te hace sentir feliz es porque la felicidad ya está en ti! (Risas...) La canción trata de cómo las cosas se desmadran de vez en cuando. Eso puede ser algo bueno, algo malo, o simplemente una locura, pero al menos significa que algo está sucediendo y eso es bueno, sin lugar a dudas. No es divertido vivir en un mundo demasiado cuadriculado.


'Hey Ray', por su parte, parece ser una divertida broma sobre toda la carga de paranoia que trajo consigo la guerra fría hace décadas. ¿Cuál es su historia real?

Es un homenaje a Ray Johnson, uno de los primeros artistas que conocí cuando llegué a Nueva York. Era un tipo muy extraño que nunca llamaba a nadie y nunca visitaba a nadie tampoco. Pero si le gustabas, podía enviarte por correo algún collage artístico encontrado. Ray vivía al margen de todo y de todos, y a mí me parecía un personaje de lo más fascinante por aquel entonces. He aprovechado la ocasión para evocar toda esa paranoia que tú mencionas porque es muy indicativa del periodo histórico en el que conocí a Ray.

'Perfection' me parece otro de los puntos álgidos del EP, mezclando todos esos efectos y todas esas capas de sonido para conseguir un resultado directo y pegadizo.

Siempre me ha gustado jugar con las capas en mis canciones, especialmente cuando eso contrasta con el minimalismo de otras de las pistas de un disco. Creo que este tema es el que mejor sirve de unión a lo que será el sonido de mi próximo disco.

Cuando te conocimos como miembro de The Velvet Underground, ya llevabas algún tiempo trabajando como compositor. ¿Qué influencia tuvo este trabajo previo con gente como John Cage en tu posterior carrera en el mundo del rock?

Cage es la persona que más influencia ha tenido en mi trabajo, sobre todo por su forma de comprender los espacios entre sonidos. El modo en el que él relacionaba música y silencio terminó de dar forma a mi modo de entender este arte.

Has podido vivir varias revoluciones musicales a lo largo de tu carrera. ¿Crees que puede producirse algo semejante en un mercado musical tan mercantilizado como el actual?

La palabra revolución se usa demasiado hoy en día. Creo que tendríamos que reservarla para algo más importante que la música, como la creación de un marco económico justo en el que todos podamos vivir con dignidad, o el descubrimiento de una cura para algunas de las graves enfermedades que aún padecemos por desgracia.

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Hasta aquí llegó la conversación con John Cale, pero no quería dar por terminado este post sin compartir el vídeo de la aparición del bueno de John en el programa 'I've got a secret' del 16 de septiembre de 1963 con motivo de la primera representación completa de la obra 'Vejaciones' de Erik Satie. Cale iba a ser uno de los interpretes de esta obra para piano que repite 840 veces una misma melodía hasta llegar a totalizar una duración de 18 horas y 40 minutos.

Creo que ninguno de los presentes entendió demasiado bien por qué eso tenía que ser así... a pesar de la clara explicación de Cale: "por ningún motivo".


Pare terminar, os dejo con 'Catastrofuk', tema que abre 'Extra Playful'

De un tiempo a esta parte, se ha dado una coincidencia bastante reveladora: toda una serie de autores nacidos alrededor de la década de los 70 entre los que se encuentran nombres como el de la mexicana Guadalupe Nettel, el español Marcos Giralt Torrente o el argentino Patricio Pron han publicado sendas novelas metaficcionales a medio camino entre la autobiografía y la obra de ficción.

Algunos de ellos hunden más sus pies en la realidad (o al menos en el modo en el que ellos recuerdan esa realidad), otros dejan que sea la ficción la que tome las riendas en ese trabajo de recordar... pero todos ellos echan la vista atrás para buscar en la figura de sus padres la razón de ser de las personas en las que se han convertido con el paso del tiempo.

Queremos empezar esta serie de entradas dedicadas a estas autobiografías con una entrevista que realizamos en la revista AUX Magazine a Guadalupe Nettel con motivo de la publicación de 'El cuerpo en que nací' y que dimos en titular 'Autobiografía de lo extraño'.

¿Qué importancia tuvo la enfermedad ocular que vertebra 'El cuerpo en que nací' a la hora de dedicarte a la literatura?

Yo nací con lo que todavía suele llamarse un defecto de nacimiento relacionado con la vista. Tenía (todavía lo tengo) un ojo más chico que el otro y veía bastante menos que la media. Durante mi infancia tuve una visión del 10%. Por eso me interesa tanto el tema de la vista y también el de la normalidad/anormalidad. He tratado esos dos temas en casi todos mis libros, sobre todo en 'Pétalos' y 'El huésped'.

La literatura aparece muchas veces relacionada de un modo u otro con este concepto de enfermedad.

Y dentro de esas enfermedades, las que se refieren a la vista son las más presentes. Existe un vínculo enigmático entre la ceguera y la literatura. La leyenda quiere que Homero, el supuesto autor de la 'Iliada' y la 'Odisea', sea ciego aunque los primerísimos indicios de su existencia no contemplen esta información. Los escritores que se han quedado ciegos no son pocos y también hay una gran cantidad de novelas que tratan el tema de la ceguera… Escribí un ensayito al respecto porque el tema me apasiona.

¿Ha tenido un fin terapéutico la escritura de esta novela como sugiere la presencia de la Dra. Sazlavski? 

Es cierto que toda escritura es liberadora, pero mi objetivo no era únicamente terapéutico. Me interesaba también recrear esa época tan peculiar que fueron los años setenta, sus usos y costumbres, y homenajear a algunas de las personas que conocí entonces, como los hijos de los exiliados latinoamericanos que poblaron mi niñez. 

Hace un par de años publicaste en la revista Letras Libres un texto titulado también 'El cuerpo en que nací', en el que tratabas muchos de los temas que tratas en esta novela y tocabas también otros periodos como tu estancia en San Cristóbal de las Casas. ¿Fue ese texto el embrión de esta posterior novela? 

Sí, coincidió con la época en la que tuve a mi primer hijo. Escribí ese texto un par de meses después de dar a luz para un número sobre la autobiografía precoz. Juntar la experiencia de la maternidad con el ejercicio de hacer memoria sobre mi propia niñez abrió el grifo a todos esos temas que esperaban el momento de ser abordados. La reflexión sobre mi infancia me obsesionó durante un tiempo y, poco a poco, fue apoderándose de la novela que estaba escribiendo en ese momento (y a la que he vuelto ahora) obligándome a escribir este otro libro que no estaba planeado. 

'El cuerpo en que nací' transita por México y Francia, pero ni ese México es el México típico al que nos tiene acostumbrado la literatura, ni esa Francia es la Francia típica que conocemos por los libros. 

Creo que mi generación es una de las primeras en estar globalizadas. Yo crecí primero entre niños de exiliados de toda América Latina y después entre inmigrantes de África, de la India y del mundo árabe en general. También entre mexicanos y franceses. Y eso es un poco lo que cuento en este libro: la experiencia de ser y de vivir entre inmigrantes y, en particular, en ambientes marginales. El barrio en el que crecí en Francia estaba considerado de alta delincuencia y a mi colegio iban los vecinos de ese lugar. Era gente pobre y en muchos casos muy frustrada que vivía expuesta a la violencia y con oportunidades muy reducidas. Cuando veo los disturbios que se producen ahora en las banlieues, recuerdo a esos chicos que ahora son mayores y me parece lógico que actúen de esa manera. 


Esta noción de marginalidad, o al menos de anormalidad, es muy importante en todas tus obras.
 
Creo que lo normal y lo anormal son categorías muy estúpidas que han estado vigentes desde siempre en prácticamente todas las sociedades y que tienen que ver más con valores estéticos, morales, de clase y raciales que con la medicina. Estas categorías están en el origen de la discriminación y del racismo: el miedo a lo diferente, a aquello que nos cuestiona. En mis textos critico estas actitudes y estos parámetros preestablecidos y sostengo que la belleza humana es semejante a la de una obra de arte. Se esconde en la fuerza que irradian los seres vivos (las obras de arte a su manera también lo son), en esa condición única e irrepetible que conmueve y sorprende a la vez. 

Si evocar un recuerdo supone modificarlo sin darnos cuenta, supongo que la escritura de 'El cuerpo en que nací' también ha debido de tener mucho de elaboración y reelaboración de tus recuerdos de niñez. ¿Hasta qué punto es autobiográfica esta novela y hasta que punto es una autoficción? 

Cualquier autobiografía, por apegada que esté a los hechos, acaba siendo ficción. La realidad -sobre todo cuando nos referimos a las relaciones entre seres humanos- es algo a lo que no tenemos acceso si no es pasándola por el prisma de nuestra interpretación. Yo era conciente de esto y sabía muy bien que, al elegir contar ciertos episodios y desechar otros, estaba recortando un perfil determinado. El perfil que le quise dar fue este énfasis en la marginalidad física, psicológica, geográfica y social. Me interesaba desarrollar esta idea de “los trilobites y las cucarachas del mundo unidas”. 

En estos últimos meses nos están llegando muchas obras con tintes autobiográficos escritas por autores nacidos en los setenta. ¿Cómo recuerdas ahora esa década, ese tiempo de ausencia de límites y de búsqueda de nuevos horizontes?

Es verdad que a mis contemporáneos les interesa recordar la infancia y hablar de la época tan peculiar en la que crecieron. A mí me tocaron muy profundamente los libros de Marcos Giralt Torrente, Alejandro Zambra y en el ámbito anglo sajón el de Nick Flynn 'Una noche de mierda en esta puta ciudad'. Siento que mi libro está en resonancia con ellos, pero también libros más antiguos que se inscriben en el mismo género como 'El lamento de Portnoy' de Philip Roth, 'La promesa del alba' de Romain Gary o 'Autobiografía de mi madre' de Jamaica Kincaid.